Mostrando entradas con la etiqueta romántico. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta romántico. Mostrar todas las entradas

miércoles, 2 de enero de 2013

Cincuenta sombras de Grey: El mashup llega a la literatura

El mashup es un género musical que consiste básicamente en crear una canción combinando elementos de otras dos, normalmente la letra y la melodía de una con el ritmo y los arreglos de otra. Por ejemplo, un famoso mashup mezcla el Can't get you out of my head de Kylie Minogue con el Blue monday de New order.

Con Cincuenta sombras de Grey, E. L. James parece haber trasladado este concepto al terreno literario, ya que la novela viene a ser un mashup de la novela Crepúsculo con los juegos sexuales de Las edades de Lulú, aunque probablemente el referente erótico que haya tomado la autora sea otro. Aparte de los parecidos entre la trama, resulta curiosa la similitud no solo también de personajes y situaciones con la saga crepúsculo, sino también de metáforas, como por ejemplo las continuas alusiones al olor corporal del protagonista, la incapacidad de este para averiguar los pensamientos de ella, etc.


Tal vez sea un efecto del cambio de siglo, pero en estos últimos años la creación de nuevas obras ha perdido importancia en favor de la recreación de obras ya existentes. Tanto en el cine como en la literatura, cada vez nos invaden con más fuerza ya no solo los remakes, sino también las secuelas, precuelas y hasta intercuelas, aunque todavía no se haya acuñado esta palabra, junto a las dos últimas incorporaciones al abanico de maneras posibles prolongar una historia ya existente: las versiones en 3D y los reboots. Tampoco es necesario despreciar esta tendencia, en la que el interés en la novedad carece de tanta importancia como en el preciosismo en los detalles. Menos perdonable resulta otra característica del libro que también parece ser un signo de los tiempos: la tendencia al novelón y a los finales sin conclusión. Tras quinientas cuarenta páginas en las que la historia no acaba de despegar, llega un final abrupto que hace que lo que acabamos de leer parezca más la primera parte de una novela que la novela completa.

Aún así, la novela puede seguir resultando atractiva para quien sepa a lo se expone. La historia logra mantener el interés suficiente para que pasar de una página a otra sea una experiencia agradable si estamos dispuestos a no conceder demasiada importancia a leer una historia ya contada y al número de Uaus (manera eufemística o mal informada de decir Guau en el libro) que hay en cada página. Para quien no sea capaz de desconectar de tal manera o no tenga prisa, será mejor que espere a la película que, invirtiendo el tópico habitual y siguiendo también el signo de los tiempos, probablemente sea mejor que el libro.

domingo, 24 de junio de 2012

Kate Morton - Las horas distantes

Resulta realmente difícil tomar perspectiva ante un libro como «Las horas distantes». La constante búsqueda de giros espectaculares al final de cada capítulo, los ocasionales problemas de ritmo, lo forzado de la trama en ciertos puntos y el estilo narrativo más bien plano remiten directamente a literatura más trivial y perecedera. Y, sin embargo, la curiosa integración de la literatura en el libro, la renovación del novelón victoriano con todas sus consecuencias y varios personajes y escenas sencillamente inolvidables convierten a este libro en toda una experiencia que, si lleva bien el paso de los años, podría convertirse en un clásico.



«Las horas distantes» es, ante todo, una novela romántica, aunque el tratamiento y el ritmo recuerden más a los libros de intriga policiaca. Una vez superadas las primeras páginas y, tras un par de notables baches que invitan seriamente a abandonar la novela, el libro se convierte en un túnel asfixiante pero adictivo que cuesta abandonar antes de llegar a la luz al final. A pesar de su carácter de novela de amor, tal vez los sentimientos mejor descritos en este libro no son necesariamente los románticos, la descripción de las complejas relaciones de amor entre familiares y amigos acaban siendo mucho más convincente y reconfortante que las inevitables relaciones sentimentales, a pesar de algunos brillantes hallazgos en este sentido.

Las cosas no son lo que parecen, se podría resumir el espíritu de este libro, pero dicha afirmación no debe tomarse siempre en un sentido negativo, porque si bien la gente de vez en cuando nos decepciona, esta novela se centra en el aspecto más luminoso, en los sacrificios y las auténticas historias de amor que pueden esconder una pareja banal, un amigo olvidado o una madre indiferente.

Decididamente no es un libro para todos los públicos y, quien no soporte la literatura romántica, debería abstenerse de comenzar este libro, pero para todos quienes lamentan que ya no se escriban libros como «Orgullo y prejuicio», este libro puede ser una grata sorpresa.