domingo, 24 de abril de 2011

SUICIDIO


ESTE HOMBRE SE HA SUICIDADO Y YO HE LLORADO POR ÉL

viernes, 15 de abril de 2011

Ni de Eva ni de Adán

Ni de Eva ni de Adán
Amélie Nothomb
Ed. Anagrama. 2009

Han abierto en el centro la biblioteca Iván de Vargas que me está dando grandes momentos lectores últimamente, tantos que no me queda mucho tiempo para escribir. A ver si encuentro el equilibrio. Este libro lo empecé con cierta pereza porque no puedo con la foto de esta señora, con la de la portada, pero aún menos con la de la solapa. Luego empiezas a olvidarte de ella y te centras en esa gran historia de no amor que describe la novela. No tengo mucha idea de francés, pero creo que el título se debería haber traducido mejor como "Ni Eva ni Adán" (he visto en internet que es una expresión hecha allí, para referirse a alguien que es un enigma). La segunda mitad mejora mucho, a partir de la escapada de la protagonista a la montaña... lo que sige es formidable: el viaje a la isla Sado es hilarante, la vuelta a Bélgica es sincera. Y la primera mitad se reparte entre la "guía de curiosidades sobre Japón" (una suerte de Estupor y temblores II, veeeenga hassssta luego) y una descripción un tanto machista de Nimri, ese chico que dan unas ganas locas de mudarse a Tokio a leerle "Hiroshima, mon amour", aunque folle fatal... ¿Follará bien Amélie Nothomb? Tengo mis dudas...

viernes, 18 de febrero de 2011

Málaga, paraíso perdido

Un libro que me recomendaron la otra noche en el Jazz Club, donde se entra con contraseña y se puede fumar:

martes, 1 de febrero de 2011

Esta resaca del resucitar

Rapsodia
Pere Gimferrer
Seix Barral 2011

"En el lote del día van los grajos,
en el graznido de la oscuridad,
torres, troneras, voces de fareros,
el camposanto de la nube rosa:
van con antorchas los encapuchados
como los penitentes de Tourneur
y son mis años estos nazarenos sin rostros,
la procesión de muertos en Sevilla,
tal como Orfeo cae aseteado
en aquel fotograma de Cocteau,
en la noche de clámides impávidas,
Baños del Carmen en el mar de Málaga,
con Darío Carmona y tantos otros idos,
esta resaca del resucitar:
me devuelve la noche con los pecios,
la luz de mandarina magullada,
con la vinaza del atardecer:
en el loto de adobe, en la alcazaba,
en el punzón del canesú del día,
Moraima en las barandas de la sierra,
en la espuela nevada del picacho,
la noche andalusí de tu desnudo,
el vellocino de tu vientre oscuro,
el repertorio de los higos chumbos,
la porcelana del pestañear:
tus párpados, el aire de París,
una pupila de color limón".

F.K.

viernes, 24 de diciembre de 2010

All the king's men

All the king's men
Robert Penn Warren
2007 Penguin Books


"El hijo llega a casa y el padre lo ata bien atado. El viejo (o la vieja, según el caso) no tiene nada que decierle al hijo. Lo único que quiere es que el hijo esté en par de horas en una silla y después se vaya a dormir bajo el mismo techo. Eso no es amor. Y no digo que no exista el amor: sólo me refiero a una cosa que es distinta al amor, pero que a veces recibe el nombre de amor. Puede ser que, sin esto de lo que hablo, el amor no exista, pero esto por sí solo no es amor. Sólo es algo que se lleva en la sangre. Es una especie de codicia de la sangre y es el destino de un hombre. Es aquello que distingue al hombre de los felices animales irracionales. Cuando naces, tu padre y tu madre pierden algo de sí mismos, y harán todo lo posible por recuperarlo. Esa cosa que han perdido eres tú. Saben que no lo pueden recuperar del todo, pero te cogerán el trozo más grande que puedan. Y la típica y entrañable reunión familiar, con el pícnic bajo los alces, se parece mucho a tirarse de cabeza a un acuario lleno de pulpos."

Marry Xmas (if you're not already married)

Fran Kaplan

sábado, 4 de diciembre de 2010

Acidulce

Maldito karma
David Safier
2007. Seix Barral


Una presentadora de la televisión alemana muere golpeada por un retrete procedente de la desintegración de una estación espacial rusa y, a consecuencia de su mal karma, se reencarna en hormiga. David Safier parece seguir al pie de la letra la famosa premisa de Billy Wilder de que «una película debe comenzar con un terremoto y luego ir subiendo» porque a un comienzo impactante le sigue una historia trepidante, tan imaginativa y amena que, después de las primeras páginas, realmente cuesta levantar la vista del papel. Aunque ese ritmo vertiginoso impide prácticamente cualquier profundización o preciosismo literario, el autor consigue instilar en sus personajes una inesperada ternura y lo que en un principio parecía que iba a ser una fábula ácida y corrosiva sobre las consecuencias de nuestros actos acaba convirtiéndose en una historia bienintencionada que deja al lector un buen sabor de boca. Que no es poco.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Excusados no tan inocentes


Como una buena rubia y un más tópico periodista les voy a dar noticia aquí, en mi opening night, de un libro que aún no leí y que puede probablemente no lea nunca. Pero no me cabe duda de que citaré en docenas de ocasiones, sobre todo en conversaciones con sospechosos habituales de este blog, la tesis principal que mantiene la sociológa Sheila L. Cavanagh en su nuevo trabajo titulado “Queering Bathrooms: Gender, Sexuality, and the Hygienic Imagination” (University of Toronto Press, 2010). Estudios de campo en cuartos de baño: la fenomenología hecha Academia, o lo que es lo mismo, cómo sacar partida doble de tus noches de farra y aumentar así tu experiencia investigadora mientras aguardas las colas de los meaderos nocturnos. Para cagarse.

Bueno, por expeler de una sola porción la tesis de la autora, en resumen la profesora sostiene que las comunidades gay, lésbicas, bisexuales y transexuales, además de quienes basculan entre unas y otras depende de la noche cerrada de los sueños, han de afrontar con soltura y cierta incomodidad la imposición de una norma social excluyente (otra más) cuando les entran ganas de dar de cuerpo aguas mayores y menores. Porque claro, para otras cuestiones o apretones, uno nunca repara en donde se mete.

La buena mujer parece haber obrado una explicación de cómo la separación heteronormativa –esta palabra la usa para darse un baño de cientificismo- de los baños públicos, impuesta social y subrepticiamente por toda esa plétora de iconos colgantes en las puertas de los servicios (pipas humeantes, sombreros cordobeses, siluetas de Fred Astaire, símbolos del círculo y la flecha, para ellos; polisones, abanicos, Ginger Rogers acartonadas y círculos con cruces para ellas), no son sino flechas y cruces hirientes para quienes no se ajustan a esas divisiones tan dicotómicas. O sea, que desde que uno aprende a mear solo, y ya no entra con su madre donde a ella le parece, estas puertas crean ya un cierto reparo a la psique de muchas personas de las grandes ciudades de USA and Canadá. 

Al parecer, el libro se recrea en ofrecer fórmulas más imaginativas para el diseño inclusivo de posibles baños públicos. Espero que vayan más allá de la manida sitcom que originaba el cuartito común de “Ally McBeal”, que en la televisión española sólo se atrevió a importar la versión cañí de “Betty la fea”. Pero yo no puedo dar ideas de cómo han de ser estos baños, porque aún no me aclaro de cómo ni cuándo voy a reformar el mío (me han invitado a una fiesta privada de inauguración de baño, a ver si tomo ideas, además de buscar el papel, actividad furtiva que siempre me persigue cuando voy de visita y me voy de bareta o de baretos). A mí la “Hygienic Imagination” sólo me da para elucubrar, hogareñamente hablando, sobre cuándo me tocará cambiar la bombona.  

Con independencia de que la tesis, la metodología, las muestras y las conclusiones de Cavanagh sean o no dignas de ser tenidas en cuenta (o sea, una cagada), el tema en cuestión  de los gregarios lugares públicos de aseo es bastante sugerente. ¿Quién no se acuerda de los semáforos de cartulina que se exhibían junto a la puerta de la clase en el colegio, para dar cuenta de si alguien andaba por allí aliviándose? ¿Quién no se ha sentido amenazado por no saber qué se puede encontrar en un baño? ¿Quiénes no han usado los retretes como escenarios de escarceos y estrenos amatorios o románticos? Si las letrinas hablaran, ¿hablarían en prosa o en verso? ¿Por qué un compañero de mi trabajo se escandalizó al tener que compartir excusado con las compañeras? ¿Ha de sentirse uno culpable cuando en un bar no encuentra a las claras el lugar que supuestamente le corresponde para dar rienda suelta a sus excrecencias? ¿Por qué hay baños públicos con llave y otros solicitan consumiciones o impuestos revolucionarios para el orín? ¿Es más humillante que te pillen con los pantalones bajados, sentado a la taza, o pillar a alguien en esa misma pose? No sé, esta autora, buscando su trono, me ha hecho recordar grandes momentos de mi vida asociados a cuartos de baño públicos. No es que sea George Michael, no crean. Pero soy de los que nunca repara en heteronormatividades cuando llega la hora de dar de mí.

Un último excretor: para festejar el lanzamiento del libro y el incremento de los sexenios sexuales de la investigadora, los editores organizaron con la autora y unos amigos suyos DJ´s y fotógrafos una ruta por baños públicos de Toronto. Fue a finales de octubre, chicos, llegamos tarde. Pero se ve que con tal de aumentar su expediente no se constriñe nadagh la Cavanagh. 

En fin, zurrapa somos, en zurrapa nos convertiremos, y por los retretes donde entremos nos encontraremos y nos retrataremos. 

EL MERODEADOR